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2 En Educación & Crianza/ INFORMACIÓN & CONSEJOS

Si te preocupa la futura personalidad o carácter de tu hij@, esta información te interesa…

Todos los padres nos preocupamos por las posibles acciones de los demás, que pueden causar un daño psicológico en nuestros hijos. Pero, no es muy habitual pensar en profundidad sobre los efectos de nuestras propias conductas con ellos. La mayoría no nos planteamos la posibilidad de ser la causa de fisuras en su personalidad, salud mental o autoestima.

Todos pensamos que los educamos de la mejor forma posible. Aunque en la mayoría de casos, repetimos en mayor o menor medida, el estilo educativo que nosotros mismos recibimos en nuestra infancia.

La buena y mala educación

Es común identificar como “niño bueno”, a un niño tranquilo. ¿Quién no ha oído a adultos elogiar lo bien que se porta su hijo en un restaurante, mientras está distraído con una Tablet o Smartphone? ¿O quejarse de lo malos que son unos niños por jugar a perseguirse en una tienda en vez de portarse bien y quedarse quietecitos? En definitiva se dice que un niño es bueno cuando se comporta como los adultos esperamos que lo haga en cada situación.

El comportamiento y personalidad de los niños se forjan con el tiempo, y nuestras decisiones tienen mucho que ver en ello. Lo que permitimos, lo que decimos, lo que sentimos y reflejamos, lo que ignoramos, lo que reímos y castigamos. Todo influye en su comportamiento. Partiendo de la genética y la tendencia de temperamento de cada uno, lo vivido y experimentado influye en la construcción de la identidad propia y el desarrollo de la personalidad.

Personalidad, carácter y temperamento NO son lo mismo

TEMPERAMENTO

  • El más primitivo. Origen biológico hereditario.
  • Nos predispone de manera innata hacia determinadas emociones o motivaciones.
  • Más estable a lo largo de la vida.

CARACTER

  • Origen: Experiencia vital.
  • Influenciado por el ambiente, educación y cultura.
  • Más cognitivo que instintivo. Se basa en las experiencias vividas.

PERSONALIDAD

  • Conjunto de rasgos estables que dirigen nuestro razonamiento, conducta, decisiones y emociones.
  • Temperamento y caracter, participan en la formación de nuestra personalidad.
  • Es evolutiva y puede cambiar en base a las experiencias vitales.

La personalidad

Su desarrollo, es en realidad una conquista propia. Quizá la más importante de todas, ya que marcará el camino de nuestras decisiones. Las etapas clave, son la infancia y la adolescencia. Es fundamental favorecer el desarrollo de una personalidad madura. Es la mejor ayuda para que nuestros hijos, a lo largo de su vida, tomen buenas decisiones y sean felices.

¿Cuándo empieza a definirse la personalidad?

Los estudios nos dicen que la personalidad de los niños empieza a tomar forma en torno a los dos años. En ese momentos los niños empiezan a desarrollar el concepto de identidad propia.

Los pilares de la personalidad son el autoconcepto (imagen que creamos sobre nosotros mismos/la persona que creemos que somos) y la autoestima (aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo). Es imposible lograr que consigan una personalidad fuerte y madura si tienen un pobre concepto de ellos mismos o un bajo aprecio por lo que son.

¿Qué es una personalidad madura?

Se considera una personalidad madura aquella que domina los siguientes 10 terrenos:

  1. Conocimiento de uno mismo
  2. Estabilidad emocional
  3. Capacidad de autocrítica
  4. Toma de decisiones con juicio crítico
  5. Capacidad de asumir responsabilidades
  6. Autenticidad
  7. Autonomía
  8. Fuerza de voluntad
  9. Tolerancia al esfuerzo
  10. Capacidad de convivir con los demás.

¿Quién no quiere una personalidad madura para sus hijos? Pero, ¿Cómo conseguirlo? ¿Cómo lograr que sean fuertes en cada uno de estos terrenos?

¿Cómo ayudar a nuestros hijos a desarrollar una personalidad madura?

10 Consejos para ayudar a nuestros hijos a desarrollar una personalidad madura

  1. No etiquetes a tu hij@. No concretes tú sus puntos fuertes y débiles. Valora o corrige cada hecho concreto sin realizar generalizaciones. Si tu hijo está acostumbrado a oír que es bueno dibujando, se sentirá cohibido a probar nuevos dibujos por miedo a no hacerlo tan bien y fallarnos. Si decimos, que no es bueno en deportes no se sentirá seguro en estas actividades y huirá de ellas por miedo al ridículo. Le condenamos al fracaso sin darle oportunidad a que mejore.
  2. Valora y reconoce su esfuerzo, éxitos, aciertos y habilidades, pero no cayendo en el halago excesivo. Se trata de que ellos estén orgullosos de sí mismos, más que contentos porque mamá y papá lo están. Conseguir que hagan las cosas por su propia satisfacción y no por la nuestra. ¿Como hacerlo? Cambiando frases como “Mamá está super contenta porque sacaste un 10” por “¡Un 10! ¡Muy buena nota! ¿Cómo te sientes?”.
  3. Hablad mucho. Cuéntale como te sientes, cuál es tu momento favorito del día, qué es lo que más te gusta hacer, qué crees que se te da mejor y aquello a lo que crees que necesitarías dedicar más tiempo para mejorar (transmitir siempre la idea de que no se es malo en algo, sino que hay cosas que necesitamos practicar más para mejorar). Tu les cuentas y luego preguntas lo mismo. De esa manera aprenden con el ejemplo y no lo viven como un interrogatorio. Nunca es demasiado pronto, para este tipo de conversaciones.
  4. Anímale a hacer proyectos a medio o largo plazo. No importa aunque muchos de estos proyectos no se materialicen o cambien. Pero es bueno que se planteen objetivos a conseguir con el paso del tiempo. Esto fomenta el esfuerzo por lograrlos y ayuda a cuestionarse qué hacer diferente cuando no lo consigue a la primera. Enseñarles desde pequeñitos a desarrollar un proyecto vital.
  5. Intenta evitar los grandes dramas. Todas las emociones tienen cabida y deben ser expresadas. Pero debemos intentar ser ejemplo de un buen equilibrio psicológico. Podemos estar tristes, alegres, enfadados, eufóricos… pero sin perder la razón y sin que las emociones nos impulsen a tomar decisiones irracionales. Pero lo más importante es demostrarle con palabras y hechos, que le queremos y apoyamos en todo momento. En lo bueno y en lo malo.
  6. Enséñale a ampliar su visión del tiempo y a no anclarse en momentos concretos. Vivir el presente, aceptar el pasado y soñar con el futuro.
  7. Comentad las buenas y malas experiencias. Que exprese sus emociones, por qué cree que ocurrió y como podría evitar volver a pasar por ello en el futuro (si es algo negativo). Esta clase de conversaciones son para escuchar y participar con apoyo físico y emocional. No juzgar e intentar que ellos lleguen a las conclusiones, aunque no las expresen con facilidad. Si alguno de sus comentarios nos preocupa por considerarlo negativo, nunca escandalizarse o reñir. Transmitir otro punto de vista desde el respeto, con frases como: “¿No crees que esta también pudo ser la causa? o “yo una vez pasé por algo parecido y esto es lo que me funcionó”.
  8. Generar momentos de calma para poder pensar y reflexionar. Parece que hoy en día tenemos miedo a que los niños se aburran y continuamente planeamos actividades estimulantes. Que vayan en un coche o esperen en un sitio sin pantallas o juguetes, es mentalmente saludable. Aburrirse es sano y creativo. También es bueno que les enseñemos a disfrutar de un masaje en silencio, de una canción sin letra, de una puesta de sol, o de una playa vacía. Otra opción estupenda son las clases de yoga o pilates para niños. 
  9. Permítele elegir y negociar. Un niño tiene que percibir unos límites, pero también necesita aprender a tomar decisiones propias. Debemos permitir que ellos nos convenzan en ocasiones, para conseguir algo que desean. No se trata de que con tres años elijan su ropa, a donde vamos o lo que hay de comida todos los días. Sino de permitir que en ocasiones puedan decidir, para fomentar el desarrollo de su autonomía. Para que sea una enseñanza tienen que argumentar su propuesta, no imponerla, y conseguir su objetivo a veces, pero no siempre. Pequeñas victorias potencian su autoestima y sus habilidades sociales de negociación. Decidir constantemente todo nosotros por saber lo que más les conviene, es un signo de sobre proteccionismo.
  10. Potencia su capacidad de convivencia. Es bueno que participe en actividades con otros niños y que esté en espacios públicos con más gente. Es muy importante enseñarle a comunicarse con educación, a compartir, a pedir perdón o a dar las gracias. También debemos enseñarles a respetar las diferencias y la importancia de la empatía. Y no olvidemos que los niños aprenden por imitación. De nada valdrá decirles lo que deben o no hacer, si nosotros mismos no somos su ejemplo.

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Si te preocupa la futura personalidad o carácter de tu hij@, esta información te interesa…
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2 Comentarios

  • Avatar
    Respuesta
    Manuel
    26/05/2019 at 07:57

    Soy el padre de una niña de 4 años y me parece muy interesante éste artículo de la educación ya que no me gusta lo que veo en general por la calle. Por desgracia, percibo que los padres no están por la labor de educar y dejan esa tarea a los profesores. Creo que esto es un grave error ya que su tarea es enseñar…
    Es curioso que no haya ningún comentario en éste apartado.

    • Cristina Valiñas Prieto
      Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      27/05/2019 at 11:11

      Hola Manuel,
      Muchas gracias por participar con tu comentario. Efectivamente es un tema muy importante el que nos preocupemos por enseñar a nuestros hijos a comportarse en sociedad. Nuestro cuidado no se debe limitar a aspectos físicos como el abrigo, la comida o el aseo. Hay que cuidar su salud mental y social. Tendemos a pensar que su carácter y personalidad es algo genético y que no depende de nada más. Nuestra educación, actitud con ellos y sus propias experiencias marcarán su futuro a largo a plazo. Gracias de nuevo y por favor no dejes de participar.

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