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24 En Embarazo & Parto/ INFORMACIÓN & CONSEJOS/ Posparto

Las mujeres de ahora no saben lo que es parir…

Puede que no sea una experta en muchas cosas, pero como Matrona, de mujeres y partos puedo hablar hasta aburrir a las piedras.

Hoy quiero lanzar una reflexión. Quiero gritar un ¡BASTA YA! en nombre de todas las mujeres a las que acompaño y ayudo en uno de los momentos más importantes de su vida. Me indigna ver y escuchar como muchas son menospreciadas por desear un parto más fácil y con menos dolor. Como si esto supusiera ser madres de segunda, o cobardes. Juzgadas entre sonrisas, se da por hecho que su entrega con el parto y la maternidad es menor, por pedir o recibir lo que otras desearon antes que ellas.

“Los partos de antes”

Desde las inhalaciones intermitentes de cloroformo de la primera mitad del siglo XX, hubo muchos métodos a prueba, para el alivio del dolor del parto. Pero ninguno destinado a todas las mujeres que lo solicitasen, independientemente de su poder adquisitivo.

Fuente: Getty Images

El camino se fue abriendo poco a poco, con la hospitalización del parto en la segunda mitad del siglo XX. Este cambio supuso una reducción importantísima de la mortalidad materna y fetal, y de las secuelas de los partos. El precio que pagamos a cambio, fue una larga etapa de exceso de intervención médica en los nacimientos. Algo que se ha ido corrigiendo, y que a día de hoy, continúa en proceso de mejora.

Durante décadas, a las mujeres que parían en centros hospitalarios de la Seguridad Social, no se les administraba medicación para el alivio del dolor, salvo calmantes de Dolantina y Haloperidol en casos concretos de muy mala tolerancia al dolor. Los anestesistas solo intervenían en partos instrumentales o con complicaciones.

En los años 60-70 se impulsaron los “Métodos Psicoprofilácticos del Parto” que se basaban en la Sofropedagogía Obstétrica de Lamaze. Se buscaba mejorar el afrontamiento del dolor con información y preparación física (relajación, ensayo de distintas respiraciones, gimnasia…). Se conocían como “Cursos para el parto sin Dolor”, lo cual generaba falsas expectativas para muchas mujeres. Fueron un progreso,  ya que todo lo que aportaban era positivo, pero esto no justificaba la ausencia de otras alternativas. A día de hoy, se mantiene su esencia en la formación que reciben las parejas durante el embarazo en los centros de salud.

En la generación de nuestras madres se vendió otro tipo de “parto sin dolor”, para quien podía pagárselo en las clínicas privadas. Se trataba de dormir a la madre mediante un inductor anestésico intravenoso, en el momento del periodo expulsivo. Resultado: bebés extraidos con ventosa, mientras otro profesional empujaba firmemente el fondo del útero con la maniobra de Kristeller (desaconsejada desde hace años por la OMS). A mayores, amplia episiotomía. Y por si fuera poco, los bebes salían deprimidos por el efecto de los anestésicos inyectados a la madre y eran separados de esta para la recuperación de ambos. Sin dolor y amnesia de lo ocurrido. Pobres de aquellas familias que se dejaron seducir por este concepto de parto.

La epidural se empezó poniendo en los hospitales de manera muy selectiva, y con muchos condicionantes. Trabas y miedos, por falta de información y experiencia.

El progreso en la democracia en España y la lucha por la liberación social de la mujer, puso en el punto de mira el derecho de todas a solicitar la analgesia epidural en el parto.

En 1998, el Parlamento aprobó la propuesta del entonces Ministro de Sanidad y Consumo, José Manuel Romay Beccaría:

La universalización de la analgesia epidural gratuita para el parto dentro del Sistema Nacional de Salud.

Este ilustre Betanceiro que recibió en 2017 la Medalla de Oro de Galicia tras otras muchas condecoraciones, fue quien dio el impulso definitivo a un avance tan importante en los derechos y libertades de las mujeres de nuestro país. Nos dio la oportunidad de que todas pudiéramos decidir sobre nuestro dolor. Nos empoderó.

La epidural, no es necesariamente el método ideal de alivio del dolor para todas las mujeres, o para cualquier parto. Todos sabemos que este tipo de analgesia, tiene sus riesgos como cualquier otra intervención médica. Pero, lo verdaderamente importante es que se constató que la mujer tiene derecho a solicitar analgesia, y a decidir sobre su propio parto. Y esta libertad, abrió la puerta a opinar y elegir entre otras muchas opciones durante nuestro parto. Un camino largo con muchas batallas por ganar.

Hoy en día en los hospitales, se ofrece a las mujeres distintos métodos de alivio del dolor:

  • Analgesia epidural.
  • Inhalación de Oxído Nitroso.
  • Movilización con pelota de Suiza.
  • Bañera de agua caliente.
  • Almohadillas de calor local.
  • Inyección de agua destilada en rombo de Michaelis

Aunque no todos los centros ofrecen los mismos. Pero todo llegará y seguro que dispondremos incluso de más.

¿Qué es lo que me indigna como Matrona, Madre y Mujer?

  1. Parir ha sido, es y siempre será un acto de amor y un regalo a la humanidad. No debe ser ensuciado con comparaciones absurdas como quién sufre más, quién tarda más horas, u opiniones sobre si antes era más difícil que ahora o al revés.
  2. El valor de una mujer no se mide por la carga de sufrimiento que es capaz de tolerar. Una mujer que decide ser madre es generosa y valiente por el simple hecho de estar dispuesta a poner su vida, su futuro y su cuerpo, a disposición de una persona a la que todavía ni siquiera conoce.
  3. La sociedad se siente moderna, liberal y progresista, al mismo tiempo que juzga constantemente a las mujeres por sus decisiones respecto a la maternidad. Si te pones o no la epidural, si pares naturalmente o por cesárea, si eliges dar el pecho o biberón, dejar a tu hijo dormir en tu cama o lo pasas a su propia habitación, si tus hijos comen papilla o en trozos la comida, si les das antibióticos, cuantos hijos tienes, si los llevas o no a la guardería… No hay progreso mientras la mujer siga siendo evaluada como madre, sin respeto a su intimidad y libertad de decisión.
  4. Respecto a la epidural, otra guerra más. Por supuesto que se puede parir sin epidural y que hay otros métodos para mitigar el dolor. Pero nunca he visto a nadie ofrecer flores de bach, métodos de relajación y abstracción, masajes y demás alternativas a quien se va extraer una muela, hacer una artroscopia o cualquier otra prueba o intervención para las que se usa anestesia local o regional. ¿Por qué una vez conseguido un derecho por el que se luchó durante años, hoy se ensalza a la mujer valiente que renuncia a usar medios farmacológicos para aliviar su dolor? ¿Por qué se pregunta a una mujer nada más dar a luz si se puso la epidural? O peor aún, se le pregunta durante el embarazo si la pedirá, como quien pregunta: ¿Tienes miedo a volar?
  5. Se confunde el parto natural con el parto respetado. Estoy totalmente a favor de que las mujeres elijan, informadas y libremente, lo que desean en su parto y que se eviten intervenciones médicas innecesarias.  Como matrona he visto partos durísimos de muchas horas, angustia y dolor a pesar de ponerse la epidural, que terminan en una cesárea. ¿Son esas las mujeres que no saben qué es parir? Un médico le dijo a mi madre cuando yo estaba naciendo: “Señora, ¿no sabe que parir duele?”. A lo que mi madre contestó: “Sí señor, pero el que no sabe lo que es parir y no lo sabrá nunca es usted”. Así que yo comparto la sabiduría y lucidez de mi madre en ese momento añadiendo:

El único que no sabe lo que es parir es quien no entiende la belleza y dureza de un momento que cambia nuestra vida para siempre.


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Las mujeres de ahora no saben lo que es parir…
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24 Comentarios

  • Respuesta
    Beatriz
    14/11/2018 at 14:31

    En tu texto faltan las consecuencias que trae consigo poner la epidural. Para que una mujer pueda decidir ha de estar informada de todo, pros y contras. Parir no es sacarse una muela, el dolor no tiene porque ser sinónimo de sufrimiento. Mientras las matronas y la sociedad sigáis transmitiendo ese miedo a las mujeres ninguna querrá sentir nada.
    Una matrona muy sabia que conozco me dijo una vez…. “parimos como vivimos” y así es.
    Explica también que las epidurales frenan algunos partos, que con ellas comienza la casacada de intervenciones, que dificulta el inicio de la lactancia materna, que desde que una mujer se la pone deja de ser la dueña de su parto.
    Por supuesto que es un recurso maravilloso cuando es necesario pero un 80-90% de partos con epidural es para llorar.
    No es cuestión de ser mejor ni peor madre, para nada.
    Pero si las mujeres supieran lo que se siente pariendo a un hijo sin anestesia ninguna, esa fuerza, esa magia, ese sentimiento de diosa que te deja durante meses un parto vivido y sentido…. si se dejara de asustar con los miedos que nos meten desde pequeñas con el dolor del parto. Entonces recuperaríamos lo que nunca nos tenían que haber robado:
    Nuestros partos, una parte más de nuestra sexualidad.

    • Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      20/11/2018 at 14:38

      Esta entrada del blog no busca defender ni atacar ningún método de alivio del dolor. No busca ser información pormenorizada de riesgos y beneficios de cada uno de los métodos de analgesia, ni desde luego tampoco pretende transmitir ningún miedo al parto o al dolor como dices.
      Lo que he escrito es una llamada a la libertad y a la tolerancia.
      Tu visión del parto es tan lícita, como la de la persona que disfruta de un parto sin dolor, o la de otra mujer que no desea parir pero asume que es un paso necesario.
      En mi opinión lo que te hace sentir fuerza, magia o poder es el hecho de ser madre y decidir sobre tu propio parto con libertad.
      Tu opinión, sentimientos y decisiones no son mejores que los de nadie.
      Veo que no tienes en buen concepto a las matronas que no opinan como tú. Yo he decidido como profesional intentar informar con rigor y no opinar o juzgar. Ante todo defiendo, apuesto y lucho por lo que una madre desea, independientemente de si coincide o no, con lo que yo elegiría en su situación. No creo en verdades absolutas y creo que nada es aplicable al 100% de las personas.
      Gracias por tu comentario y espero que sigas enriqueciendo este blog con tu opinión.

  • Respuesta
    Eva
    14/11/2018 at 14:39

    Ahora mismo estoy en mi semana 31 de embarazo y me encanta el post. Lo mejor que tenemos hoy en día es estar bien informadas y poder decidir lo que queremos sin ningún tipo de prejuicio o imposicion.

    • Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      20/11/2018 at 14:41

      Muchas gracias Eva por tu comentario. No dejes que la cercanía del parto te llene de dudas o miedos. Busca la información fiable que necesitas y exige el máximo respeto a tus decisiones entre profesionales, familia o conocidos. Te deseo que tengas un parto tranquilo y feliz, y que disfrutes al máximo de una experiencia vital que se quedará contigo para siempre.

    • Respuesta
      eliaaaahh
      22/11/2018 at 14:47

      También creo que está bien conocer toda la información acerca de los riesgos de la epidural y sobre todo de cómo afecta al desarrollo del parto. Yo he tenido dos partos naturales sin epidural, y solo tomé 1 gramo de paracetamol. Dolieron mucho, está claro, pero me puse en una especie de trance que hacía que concentrara todas mis energías en empujar, que sin oxitocina notara los pujos sin que nadie me tuviera que dirigir, que nada más terminar de parir me sintiera superwoman a pesar de llevar dos noches sin dormir, mientras mi maromo estaba que se moría del cansancio.
      Antes yo era de las que decía lo de la muela, pero ahora lo veo distinto. Creo que no da igual, no da igual sentir que no sentir.
      Y soy la primera que si hubiera visto que no podía con el dolor, llevaba ya los papeles de la epidural firmados para pedirla, pero creo que es importante ir con una mente abierta, a ver qué pasa. Quitarnos de encima el miedo al parto y ver cómo es cada uno.
      Tuve la suerte de que el curso de preparación nos lo dio una doula que había tenido de todo: parto natural en hospital, cesárea y parto en casa no programado, así que ya nos avisó, no todo sale como una se espera.
      Un saludo y gracias por el post.

      • Respuesta
        Cristina Valiñas Prieto
        24/11/2018 at 07:28

        Veo súper positivo de tu mensaje que el resultado de tus decisiones sea que guardas un buen recuerdo de tu parto y que estás contenta con tus decisiones. Claro que no da igual sentir que no sentir. Deberíamos sentir siempre. Lo que hay que entender es que todas las mujeres sienten y tienen una experiencia distinta de su parto. Tu sentiste dolor y otras muchas emociones positivas durante tu parto. Pero las mujeres que se ponen la epidural también pueden sentir y viven la experiencia desde una posición que tu no la viviste por el dolor. Creo que está bien escuchar y leer información de todo tipo, pero una doula no es un profesional cualificado para impartir educación maternal. Te puede dar información como persona que ha leído sobre un tema y ha visto desde la barrera un limitado número de partos de mujeres que se lo han permitido. Yo no debería hacer cesáreas por haber presenciado cientos, y saberme el procedimiento de memoria. Las doulas cobran por hacer un trabajo para el que no están reconocidas y del que no disponen ninguna formación reglada y oficial. Habrá personas agradables y que transmitan saber mucho de los partos, porque hoy es la época histórica en la que la información es más accesible a cualquiera. Pero, es una pena que no os busquéis una matrona que apueste por el parto respetado y natural para formaros, en vez de contratar una doula. Muchas gracias por tu comentario.

  • Respuesta
    Carolina Mamá Ríe
    14/11/2018 at 17:31

    No entiendo porqué muchos se limitan en negar las facilidades y mejoras que nos aportan los avances científicos.

    • Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      20/11/2018 at 14:46

      Yo creo que hay unas personas más rígidas que otras a la hora de ver las posibilidades que puede ofrecer un cambio. No todo lo nuevo tiene por qué ser mejor. Pero sin duda, el tener variedad de opciones para elegir, ayuda a que cada persona encuentre la que más se adapta a sus necesidades.

  • Respuesta
    Sra Díaz
    15/11/2018 at 11:59

    No tenía ni idea de muchas de las cosas que cuentas. Claro que parece que el tema del dolor es muy subjetivo, pero me alegra ver que se ha avanzado y se tiene al menos un poco de empatía con las mujeres que están a punto de parir. Cada una que elija lo que necesita, y por supuesto, no se es menos madre por no querer parir con dolor.

  • Respuesta
    La mama fa el que pot
    15/11/2018 at 14:50

    Siempre he pensado que deberiamos apoyaznos más y juzgarnos menos.
    Creo que mientras la madre tenga toda la información todas las opciones son buenas.
    No creo que parir con más o menos dolor me haga mejor o peor madre. Ser madre es algo más que ese momento por más que piense que es una experiencia única.

  • Respuesta
    Cuestion de madres
    15/11/2018 at 17:22

    Ole, ole y ole. Se puede decir más alto pero no más claro. Basta ya de menospreciar lo que hacen las demás para sentirse una más y mejor. Cada mujer afronta el parto como quiere y eso es lo único que importa.

  • Respuesta
    Nueve meses y un día después
    15/11/2018 at 21:21

    Postazo. ¡Me ha encantado! Tocas todos los puntos y estoy de acuerdo totalmente contigo. Y encima, todas estas cosas siempre contra la mujer. A ver que parimos nosotras, claro. Pero lo que quiero decir es que si parieran ellos, otro gallo cantaría. Todos serían héroes o se entenderían sus circunstancias mucho más.
    Lo de tu madre me parece grandioso porque hay que tener arrestos para ser capaz de responder en ese momento.

  • Respuesta
    Mari
    16/11/2018 at 12:16

    Madre de 4, todos normal y el primero 11 horas de labor de parto sin epidural, agradecida a Dios por mis hijos y orgullosa de ser madre. Con o sin dolor estoy segura que tendría hijos.

    • Respuesta
      Mari
      16/11/2018 at 12:19

      Los 3 siguientes con epidural y agradecida de haberla aceptado.

  • Respuesta
    Ziva
    16/11/2018 at 15:53

    Después de muchas horas de oxitocina sin epidural, accedieron a ponérmela. Pasaban las horas y el niño empezó a sufrir. Al final nació por una cesárea muy dolorosa. Cuando lloraba de dolor, la anestesista me pregunto “pero , ¿te molesta o te duele?” Con mucho retintín.
    Recuerdo decir solo “me duele”.
    Luego hubo quien me dijo que “a ver si la próxima vez eres una mujer de verdad y lo echas por donde tienes que echarlo”. Este maravilloso comentario me lo hicieron a menos de 24 horas de la cesárea.
    Y luego, alguien a quien quiero mucho (hombre) me dijo que yo no sabía lo que era parir y que la culpa fue porque pedí la epidural.
    Pero para mi hijo, soy la mejor madre y su opinión es la única que me importa

    • Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      30/11/2018 at 06:23

      Una horrible experiencia Ziva. Intenta escuchar solo al que busca que crezcas con sus consejos y comentarios, no al que pretende hundirte. Por supuesto que eres la mejor madre del mundo de tu hijo y no te canses de serlo cada día!!

  • Respuesta
    Cristina
    16/11/2018 at 18:45

    Totalmente de acuerdo. Cuando mi matrona me facilitó toda la información a cerca de la epidural, la dije si puedo me la pondré, para que pasar dolor cuando hay algo que me puede ayudar a tener menos y disfrutar más de la experiencia.
    Respeto a quien elige otra opción y creo que tengo el mismo derecho. Gracias por escribirlo

    • Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      30/11/2018 at 06:27

      Gracias a ti por leerlo y por tu comentario. Yo creo en la libre decisión informada de las madres. Creo que aceptar sin juzgar sus decisiones, es la esencia del parto respetado. Gracias otra vez por leer mi página y estaré feliz de recibir nuevos comentarios.

  • Respuesta
    Ceci
    16/11/2018 at 21:27

    Tres partos. Dos con epidural y uno sin ella.
    Con epidural se sufre menos, pero sí que es cierto que en mi caso, las recuperaciones de parto con epidural son más complicadas dependiendo de los efectos secundarios que tengas. Pero me sumo a tus palabras, no somos menos madres si pedimos la epidural y tampoco me siento más madre por haber parido sin ella. Como puedo comparar, cada una tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas!!

    • Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      30/11/2018 at 06:30

      Comparto tu idea, ambos tipos de parto (con y sin epidural) tienen sus cosas positivas y negativas). Hay que dejar que la mujer decida lo que encaja mejor con ella. Lo que tu opines que es mejor para ti, no tiene que ser lo mejor para ella. Gracias por tu comentario Ceci y te animo a que sigas leyendo y opinando en las próximas entradas.

  • Respuesta
    Mamacuchufleta
    18/11/2018 at 13:40

    Me ha gustado muchísimo este post! Tengo 2 cesáreas, mi sueño era parir y nunca ha podido ser, y aún así a veces lees cosas alucinantes… Ninguna es menos madre por la forma de parir, sin duda, se escuchan barbaridades pero es que hemos llegado a un punto en el que se critica absolutamente todo.

    • Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      30/11/2018 at 06:33

      La sociedad a veces cree que todo es opinable y juzga sin consideración lo que no debe. Una cesárea no es el parto soñado de la mayoría de mujeres así que debería tenerse un cuidado y cariño especial cuando te hablan sobre el tema. No hagas ni caso a nadie, porque tu eres una súper mamá como cualquier otra. Y como recuerdo de tu súper poder, una bonita cicatriz que te recuerda lo grande que eres! Muchas gracias por tu comentario.

  • Respuesta
    Isabel Gómez Aguilar
    29/11/2018 at 14:55

    Buenos días a todas. Acabo de encontrar ésta página y me ha encantado el artículo, aunque haya cosas que me han resultado un poco chocantes, la verdad, me ha sorprendido mucho y he aprendido algunas cosas nuevas.

    Siempre he sido muy reticente respecto de la epidural y el control durante el parto, no soporto que se me manipule y menos gente desconocida, pero cada persona es un mundo y yo soy así de arisca. Por eso decidí dar a luz en casa. Mi pareja no me apoyó en nada en ningún momento, la matrona que me atendió de buenas a primeras me dio en todo momento un trato que para mí fue despreciativo, dando mayor protagonismo a mi pareja que a mí (mi ex-pareja me saca 23 años), la sensación de “panchita que se queda preñada de un viejo para quedarse en España” es lo único que puedo describir y llegó a sacarme al final de la consulta en una ocasión diciéndome “venga, tira, niña!” o algo similar. Fue por ésto que decidí cambiar de matrona, aunque mi pareja se opuso conseguí que me ayudase a trasladarme de un centro de salud a otro para hacer los trámites. Yo en ése momento no era consciente de que sufría violencia de género desde hacía varios años y fue en aumento a causa de la dependencia que te genera la evolución del embarazo, llegando a su cúlmino en el puerperio, donde yo creo que desarrollé depresión post-parto y quizás algún trastorno más, todo sin ningún tipo de control gracias a mi ex-pareja. La nueva matrona yo sabía que asistía partos en casa, pero como lleva una consulta de la SS, ya no se dedicaba a ello y me recomendó otra matrona. Mi pareja sólo vino conmigo a la primera consulta, al ver que él no era el protagonista de la entrevista, no volvió. No vino a las clases de preparación al parto. Me dejaba a la puerta y se largaba. Así con todo. Si me quejaba me venía con que era éso lo normal, que él sí me ayudaba, que no era cierto que no me llevase a ningún lado. Ésta matrona fue la única que sospechó que sufría violencia, pero al preguntarme, le mentí. Tenía miedo. ¿Se puede salir de la violencia de género durante la gestación? Es algo difícil ya en sí mismo, pero embarazada además es arriesgado. No tenía a dónde ir ni trabajo ni dinero. Él gestionaba mi cuenta y mis gastos. Controlaba dónde estaba y con quién iba, pues embarazada ya no podía usar la bici como había hecho siempre.

    La matrona domiciliaria tenía 3 partos que atender en mi mes y no podía asumir el mío. Además, mi situación económica era muy mediocre. Al final me atendieron gratuitamente un médico y su pareja que se suponía que era doula (aunque luego descubrí que no era cierto) que querían ayudar a las personas sin recursos que quisieran dar a luz en casa. Tuve un parto muy bueno, pero muy mal acompañado. Se alargó un poco, doce horas y media, luego me enteré que estaban pensando en mandarme al hospital porque tardaba demasiado. Mi pareja, cuando llegaron de madrugada todavía me preguntó si quería ir al hospital. Él se moría de ganas de que me arrepintiese de mi decisión, en su momento ya intentó imponerme el parto hospitalario, pero le dije que cuando le tocase parir a él, que fuese él al hospital a que le pegasen un tajo en sus partes y le monitorizasen y le hiciesen tactos y le pusiesen vías.

    Yo tuve un parto sin dolor. Las contracciones eran fuertes, pero podía soportarlas. Grité muchísimo, éso sí, pero si no hubiese gritado, sé que me habría dolido. Sólo necesitaba expresar lo que estaba sintiendo y no había dolor. Pero era muy cansado… Recuerdo que en un momento noté algo muy raro “noto algo duro” le dije a la doula. Me dijo que seguramente era la coronación. No supe lo que era éso hasta que lo estudié más tarde. Ése momento sí que recuerdo pensar que si el parto seguía siendo así la sensación, que seguramente no podría aguantarlo. Pero se pasó tras unas pocas contracciones y todo siguió. Yo no empujé en ningún momento. Me daba miedo hacerme daño y fue bien. Hasta que tuve la sensación de que estaba tardando demasiado y empecé a buscar otras posturas. Al final saqué a la niña sentada sobre las rodillas de mi pareja. El médico me mandó empujar un par de veces y lo intenté, pero me dolía demasiado. Las veces que intentó auscultarme durante las contracciones a lo largo del parto, era imposible, lo apartaba a manotazos. Cuando salió la cabeza de la niña fue el único momento de dolor que tuve, era muy fuerte y me dijeron que ya había salido, pero la tensión que sentía seguía siendo la misma, no había alivio. Hasta la siguiente contracción, que ya salió del todo. Pasaron varias cosas, pero el gracioso de mi ex-pareja no tuvo mayor ocurrencia que meterme en casa a dos familiares suyos mientras estaba en pelotas con la niña en brazos y el cordón ligado a mí todavía y llena de sangre.

    En el post-parto y el puerperio no me cuidó más que para cuidarse de las malas lenguas (es decir, si había gente delante), pero tenía el hierro muy bajo y habría precisado una transfusión. Me sentía muy mal, pero no se dio ni cuenta. Al contrario, trató de imponerme biberones con diferentes excusas. La lactancia me resultó muy dolorosa y difícil al principio, por suerte me ayudó una vecina. Me fui de casa cuando mi hija tenía 13 meses.

    No me arrepiento de mi decisión, pero sí de la elección de quiénes atendieron mi parto. Hay pocas opciones a día de hoy si quieres dar a luz en casa. Creo que todas las mujeres deberíamos poder tener ésta opción, aunque sé que habrían de hacerse bastantes cambios en el sistema sanitario español, no es descabellado teniendo en cuenta que es algo normalizado en muchos países europeos. Yo sí fui capaz de hacerlo, pero perfectamente, sobre todo dado el entorno en el que me encontraba, no habría sido raro que hubiese acabado en una cesárea (mi pareja se las pasó diciéndome lo mal que lo estaba haciendo en los ratos que nos dejaban a solas; frustración para él de no lograr hundirme).

    Mi hija ahora tiene seis años y hace cuatro que trabajo en el hospital local como auxiliar de enfermería. Mi vida es una locura de juzgados, horarios, hogar, actividades y demás. Pero espero algún día poder estudiar y atender partos en casa, además de tener más hijos con alguien que valga la pena.

  • Respuesta
    Cristina Valiñas Prieto
    30/11/2018 at 06:20

    Muchas gracias por contarnos tu historia Isabel. Te deseo todo lo mejor en esta nueva etapa de tu vida y espero que sigas estudiando y consigas tu sueño. Gracias por tus palabras sobre el blog. Estaré encantada de que sigas leyendo las entradas y nos dejes tus comentarios. Un beso grande y mucha fuerza!!

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