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¿Cómo proteger la sonrisa de tu hij@ desde el primer día?

Todos como padres, arrancamos como podemos, deseando hacerlo lo mejor posible dentro de nuestras posibilidades, conocimientos y habilidades. Son tantas las cosas que necesitamos aprender, que uno no sabe por donde empezar. Debido a nuestra sensación de inexperiencia, solemos priorizar la seguridad de nuestros hijos y su confort. Inicialmente nuestras preocupaciones se centran en su alimentación, sueño, o abrigo. Pero existen temas, que no llaman nuestra atención hasta que son un poco mayores o cuando llegan los problemas, por no verlos relevantes inicialmente.

La salud de sus dientes y boca, suele ser uno de ellos. En la mayoría de casos, empezamos a concienciarnos más tarde de lo que deberíamos. ¿Cuándo es el momento correcto de empezar a cepillarse los dientes? ¿Cómo hacerlo? ¿Cuándo hacer la primera visita al dentista?

En realidad solemos actuar en base a nuestro criterio personal, ya que no existe un seguimiento dirigido, como con los controles del pediatra.

7 MANERAS DE CONSEGUIR QUE TU HIJ@ LUZCA SU MEJOR SONRISA
(Basado en las recomendaciones de la Sociedad Española de Odontopediatría)

1. Dieta equilibrada durante el embarazo. Los dientes de leche ya empiezan a formarse entre la 6ª y 8ª semanas de gestación y los dientes definitivos sobre la semana 20. Una mala alimentación de la madre, puede implicar un deterioro en la estructura de estos dientes.

2. Intenta apostar por la lactancia materna. La succión del biberón no desarrolla igual la musculatura facial, ya que el bebé traga la leche sin necesidad de extraerla u “ordeñarla” con los movimientos de su mandíbula. Los niños alimentados con pecho tienen menos problemas de mal oclusiones o mordida incorrecta en el futuro.

3. Si quieres o necesitas alimentar a tu hij@ con biberón:

  • Intenta que la tetina tenga orificios similares en tamaño, a los del pezón. Si la leche sale demasiado fácil o rápido, tu hijo no desarrollará adecuadamente la musculatura implicada. Piensa que los orificios por donde sale la leche del pecho, no se hacen más grandes según crece tu hijo, simplemente el bebé aprende a extraer la leche más eficientemente según va creciendo.
  • No mezcles con la leche del biberón: azúcar, miel, endulzantes o cereales.
  • No le des zumos por biberón. Usa vasos o tazas de tamaño adecuado para su edad.
  • A partir de que aparezca el primer diente, no se recomienda el biberón de noche. Si lo toma para irse a la cama deberías hacerle una limpieza bucal antes de dormirse.

4. ¡Ojo con el chupete o si se chupa el dedo! La Sociedad Española de Odontopediatría recomienda no usar chupete más allá de los 18 – 24 meses por provocar alteración en la posición de la lengua y maloclusiones. El tiempo de uso del chupete y la fuerza de succión son determinantes en el grado de deformación.

Imagen del Instituto Odontológico Maxilofacial de Madrid (IOMM)

El uso prolongado de chupete causa principalmente la mordida cruzada posterior. Este problema puede ser reversible o permanecer al dejar de usarlo, según el caso. El dedo causa distintos problemas de alineación dental. A mayores de la mordida abierta, causa deformación en el interior de la boca. Genera una elevación excesiva de la bóveda del paladar y un estrechamiento progresivo de la arcada maxilar (paladar gótico). Esta deformación puede afectar a la masticación y deglución de los alimentos, el desarrollo del habla y la pronunciación.

Aunque el hábito de chuparse el dedo es originalmente algo natural, se convierte con el tiempo en algo muy perjudicial.

¿Por qué es peor el dedo que el chupete?

– La suciedad de las manos y dedos de los niños, es mucho mayor que la de un chupete que se mantiene con una correcta limpieza.
– El dedo es más duro que las tetinas de los chupetes, y por tanto, es mayor su poder deformador.
– Puede lesionarse la mucosa bucal por arañazos o incluso el propio dedo formándose callos, úlceras, piel macerada, heridas que se infectan fácilmente…
– Es más fácil romper con el hábito del chupete al poder retirarlos de su alcance cuando queremos que lo abandone.

5. Muchos besos, pero sin contaminar. Los niños entran en contacto con el Estreptococo Mutans (bacteria asociada con el inicio y desarrollo de la caries dental), a través de la saliva de sus padres y cuidadores, a veces, incluso antes de aparecer los primeros dientes. Los hij@s de madres con niveles altos de esta bacteria en boca, tienen un riesgo de contagio mayor y más temprano.

Maneras de reducir el contagio:

– Tratar las caries y cuidar la salud bucal de la madre desde el embarazo, y de manera rutinaria.
– Evitar compartir utensilios de los niños: cubiertos, vasos, cepillos de dientes…
– No limpiar el chupete, tetinas o cubiertos, metiéndolos en nuestra propia boca.
– Aunque sea una expresión de cariño, evitar en lo posible los besos en la boca con adultos u otros niños.

6. Higiene bucal diaria

¿CUÁNDO SE DEBE EMPEZAR?
Cuanto antes se empiece, menor riesgo de caries dental.
Es bueno comenzar masajeando las encías antes de que broten los primeros dientes, para acostumbrar al niño al contacto en la zona.
A partir de cuando aparezcan los dientes de leche, se deben cepillar como mínimo dos veces al día (una de ellas por la noche antes de dormir), aunque lo recomendable es después de cada comida.

¿CÓMO DEBE SER EL PRIMER CEPILLO?
Empuñadura gruesa, cerdas suaves con puntas redondeadas y un tamaño acorde con la boca del niño.

¿SE PUEDE USAR HILO DENTAL CON NIÑOS?
En cuanto existe contacto entre los dientes o molares, existe riesgo de caries interdental. No es que se pueda, sino que se debe utilizar hilo dental o posicionadores de hilo (flossers), para eliminar los restos de comida entre dientes. Lo ideal, enseñarles a usarlos ellos mismos cuando tengan edad suficiente.

¿CUANDO EMPEZAR A USAR PASTA DE DIENTES? ¿CUÁL ELEGIR?

– En niños menores de 2 años con bajo riesgo de caries, se recomienda cepillado solo con agua hasta que aprenda a escupir.
– En niños menores de 2 años con alto riesgo de caries, es recomendable utilizar pasta de 1000 ppm (partes por millón) de contenido en flúor pero usar la mínima cantidad (como un grano de arroz).
– En niños mayores de 2 años que ya saben escupir, se debe utilizar pasta con contenido en flúor entre 1000 y 1450 ppm. Cantidad similar a un guisante.

Para sacar el máximo provecho al uso del flúor de la pasta de dientes, el niño debe escupirla pero no enjuagarse la boca después de lavarse los dientes.

7. Visita al dentista. Debemos concienciarnos con la importancia de visitar regularmente al especialista en la boca de nuestros hijos. Es importante, hacer una primera visita antes de cumplir el primer año y revisiones anuales (o antes si así nos lo indica el odontólogo), para confirmar que todo va bien o tratar de manera precoz posibles desviaciones de la normalidad.

8. Alimentación sana. Dieta equilibrada y evitar el exceso de azúcar. Más fruta y menos dulces y galletas.

Fuente: Sociedad Española de Odontopediatría
http://www.odontologiapediatrica.com/img/SEOP_-_Caries_precoz_de_la_infancia_fin2.pdf
http://www.odontologiapediatrica.com/img/FAQ_2017_ODONTOLOGIA_PARA_BEBES.pdf

AVENTURAS Y DESVENTURAS APRENDIENDO A LAVARNOS LOS DIENTES
(Basado en mi experiencia como madre de dos niños con la sonrisa más sana y bonita del mundo)

1. Respecto a la dieta equilibrada y sana durante el embarazo, creo que la mayoría lo tenemos muy en consideración, pensando en un buen desarrollo del bebé. En mi caso, en ningún momento pensé en concreto en la calidad futura de sus dientes, porque me preocupaba más la formación de su corazón, pulmones, cerebro… aunque todo es importante. Supongo que la persona que no se conciencia en comer sano durante el embarazo, sabiendo que de ello depende la salud futura de su bebé, no se volverá más responsable exclusivamente por los dientes.

2. Para mi, elegir la lactancia materna, fue una de las mejores decisiones que he tomado. Esto no significa que no implique esfuerzo y sacrificio, especialmente a corto plazo en el primer mes de vida. Es un error en mi opinión, como madre y como matrona, hacer creer que es un camino de rosas y que todo es positivo. Para mí, es algo más parecido a una inversión a medio/largo plazo, llena de multitud de beneficios y grandes momentos, pero que requiere un importante esfuerzo inicial, en un momento complicado.
Por ello considero sagrado, tener el máximo respeto con la decisión que tome la madre. Nadie debe convencer ni juzgar (ni profesionales, ni familia y mucho menos el resto), la opción de alimentación que elija.

3. Uso de biberón:
Creo que se prima las recomendaciones de las marcas de tetinas, bibes, leches, o cereales, frente al sentido común.
Si analizamos simplemente, la cantidad de comida que introducimos en el biberón de un bebé, siguiendo las recomendaciones del envase, es fácil darse cuenta de que está muy por encima de lo que el niño comería espontáneamente o de lo que verdaderamente necesita. Para verlo, sólo hace falta saber el tamaño de su estómago según va creciendo.

Imagen publicada en www.soscrianza.com

Mis hijos no tomaron cereales en el biberón por varias razones:

  • Ya tomaban hidratos de carbono a lo largo del día (pasta, pan, galletas…) y más cantidad en el biberón, implicaría que estuvieran más gorditos pero no necesariamente mejor alimentados.
  • La teoría de que con un buen biberón con cereales duermen mejor, fue experimentada pero totalmente desmentida en mi casa. Despertaron las mismas veces y encima, al comer más, tocaba un cambio extra de pañal durante la noche.
  • El sabor de la leche con cereales no les gustaba tanto como la leche sola. Esto no es un problema si confías plenamente en esta teoría, ya que si insistes, los niños se acaban acostumbrando a todo. ¿Pero? ¿Por qué insistir? Sé que todo lo que creemos que pueda ayudar a que duerman mejor, pesa muchísimo para cualquiera. Pero si los expertos no lo recomiendan, y nuestro hijo no parece muy interesado… ¿Merece realmente la pena seguir intentándolo?

4. Uso del chupete:
Totalmente de acuerdo con que es mejor el chupete que el dedo, pero existe la rara opción C: los niños que no chupan ni uno ni otro.
Ese fue nuestro caso. Es cierto que algunas noches horribles de mil despertares, deseé que mi bebé se durmiera poniéndole un chupete como muchos otros, pero eso no funcionó en nuestra casa.
Como compensación, fue genial ahorrarnos la fase de tener que desengancharlos del vicio.
Resumiendo, se puede vivir con o sin chupete, según prefieras, pero ojo con el abuso. No conviertas a tu hij@ en Maggie Simpson, usándolo 24 horas al día, porque será muy duro dejarlo antes de los 24 meses como nos recomiendan. Además, ejemplos como los del gráfico de dentaduras deformadas, son demasiado habituales a nuestro alrededor.

5. Lavado de dientes:
Nosotros empezamos sobre el año y medio y se adaptaron genial. No masajeamos la encía para que se acostumbraran previamente. Nos lanzamos a enseñarles en la época en que quieren hacer todo solitos e imitarnos, y funcionó de maravilla. Yo inicialmente me lavaba los dientes a la vez y frente a ellos, teatralizando un poco para que lo vieran como algo divertido. También fue útil dejarles que se los lavasen en el bidé en vez del lavabo, ya que están mucho más cómodos. Otra cosa que los motiva, es elegir ellos el cepillo de dientes en la tienda.

6. Visita al dentista:

Nuestra primera visita fue un poco más tarde de lo aconsejado (antes del primer año), ya que los dientes de nuestros hijos estaban sanos y bien alineados. En caso de existir cualquier incidencia a corregir, cuanto más pequeños mejor. Por ello, entiendo que lo ideal es respetar las recomendaciones, a pesar de que no creamos que haya ningún problema presente. Es bueno asegurarse de que el profesional (público o privado) que atienda a tu hij@, tenga buena mano con los niños. Te ahorrarás muchos sufrimientos innecesarios y el que vaya a la consulta con miedo. Es fundamental intentar evitar una mala primera experiencia en el dentista.
Hay muchos cuentos sobre los dientes y su cuidado para hablar con los niños de manera natural del tema y responsabilizarlos.

El mejor consejo que os puedo dar, es que actuéis libremente pero informados y con responsabilidad. Ya sabéis que referente a los cuidados y educación de los niños, todo se critica. Simplemente busca información fiable y actúa en base a lo que creas que es lo mejor para ellos. Cada niño es distinto y no hay verdades absolutas que funcionen para todos. No te tortures con culpas, porque las recomendaciones son eso, sugerencias, y no los 10 mandamientos por los que se te concede la medalla como buena madre o buen padre. No hay porque fustigarse por no seguirlas todas al pie de la letra.

Por último os dejo algunas mentiras o verdades a medias muy extendidas que no ayudan nada:

FALSOS MITOS EN RELACIÓN CON LOS DIENTES Y LA BOCA

“Los dientes de la embarazada se vuelven más frágiles al perder calcio para recibirlo el bebé durante su desarrollo”. El calcio que necesita el bebé durante la gestación, proviene de la dieta de la madre, no de su dentadura. Lo que sí es cierto, es que las embarazadas, tienen mayor riesgo de caries y gingivitis

“La lactancia materna prolongada produce caries infantil”. La caries aparece por malos hábitos en la higiene bucal y otros factores de riesgo. Distintos estudios demuestran que la lactancia materna no juega un papel decisivo en el inicio ni el desarrollo de las caries.

Fuente:
Asociación Española de Pediatría (AEPED)http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/lactancia_materna_y_caries_para_matronas_y_pediatras.pdf

“Los cepillos de dientes duros limpian mejor que los blandos”. Un cepillo demasiado duro, puede producir heridas y que por evitar el dolor limpiemos peor los dientes.

“El chicle puede sustituir al cepillado”. El chicle aumenta la salivación y mejora el PH de la boca, pero no sustituye al cepillado. En caso de contener azúcar, los chicles ayudan a la aparición de caries.

“Las caries siempre duelen”. Es falso, por lo que las revisiones de los niños no deben realizarse cuando se queja por dolor, sino de manera rutinaria. Las caries que solo afectan al esmalte o las que han dañado el nervio pueden estar presentes sin molestarles, por lo que no nos avisarán y el problema seguirá avanzando.

“Las caries que no afectan a los dientes definitivos no son importantes”. Es muy importante una buena salud de los dientes de leche para conseguir una dentición definitiva sana. Si aparecen caries en los dientes de leche, deben tratarse cuanto antes.

“Los colutorios pueden sustituir al cepillado de dientes”. El enjuague con colutorio es un complemento en la higiene bucal, pero no puede sustituir al cepillado y no es recomendable en niños que aún no saben escupir o que puedan tragarlo.

 


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