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Los 10 errores más frecuentes, que hacen que tu hij@ se despierte más de noche

Puedes ser afortunad@ y tener hijos de los que duermen seguido toda la noche casi desde el primer mes de vida, o ser uno más de esos padres que soñamos con una noche sin despertares, de las que tardan muuuuucho tiempo en llegar.

Seas del tipo que seas, existen una serie de factores de los que no siempre podemos escapar y que cuando se dan, aparecen las “noches pesadilla“. Son esas demoledoras noches, en que los niños pueden llegar a despertarse cada hora o incluso menos, y nosotros acabamos destrozados y de un humor de perros. Especialmente, cuando suena el despertador por la mañana y tenemos que ir a trabajar, en un estado deplorable.

Hasta los niños que mejor duermen, pasan algunas noches complicadas de vez en cuando.

Aprende una serie de trucos en base a la experiencia de padres trasnochados, que te salvarán de la desesperación en más de una ocasión.

10 ERRORES QUE TE QUITARÁN EL SUEÑO

1. NIÑO EMPACHADO = NIÑO DESVELADO

Es impresionante lo extendida que está la creencia de que si un niño que come bastante, dormirá mejor de noche. Muchos piensan que con una buena cena y de postre un super bibe con cereales, su hijo descansará mejor. ¿Somos conscientes del volumen de comida que supone eso? Imagina el tamaño de su estómago viendo su cuerpo y piensa si es compatible con la cantidad de comida que a veces pretendemos que se tomen.

Fuente: www.soscrianza.com

Al igual que nos pasa a nosotros, comer mucho nos puede dar una sensación de sopor inicial, pero no es algo duradero. Comer demasiado está medicamente relacionado con: pesadez, dolor de estómago, gases, acidez, nauseas, cansancio, debilidad, dolor de cabeza o de piernas.

Puede que gracias al cansancio consigamos que se duerman antes, pero tenemos altas probabilidades de que su descanso se interrumpa con más despertares o incluso vómitos.

2. EMPEZAR LA NOCHE CON LA NARIZ ATASCADA

Quizá piensas que al desatascar la nariz de tu hij@, se enfadará y excitará y complicará el momento de conseguir que se duerma. En realidad, es cierto que eso puede pasar, pero el proceso de hacerle un lavado nasal antes de dormirse cuando tienen mocos, es una inversión.

Los niños congestionados durante el día, se atascan totalmente en posición horizontal al dormirse, despertando infinitas veces durante la noche por no poder respirar.

Es muy posible que no te agrade el proceso, que te de pena hacerle pasar por ello, o incluso que caigas en la tentación de “parece que no está muy atascado, no creo que sea necesario”, pero te garantizo que te arrepentirás.

Olvídate de aspiradores de mocos, que lo único que eliminan son los restos más próximos a los orificios nasales. Lavar su nariz con suero fisiológico puede suponer horas respirando con normalidad sin que se despierte. Puede llevar unos 5 minutos y aunque algunos se resistan un poco (no todos), será mejor para ellos que una noche entera incómodos, sin poder respirar. Tienes montones de videos sobre como hacer lavados nasales con suero en YouTube, como este, o este otro. Según mi experiencia, entre las distintas posiciones recomendadas, la ideal es colocarles de lado y usar mono dosis de Suero Fisiológico de unos 10 ml con boca ancha (como en el segundo video) para que salga el líquido con facilidad arrastrando los mocos con la ola que forma.

3. CANSADO PERO NO AGOTADO

Un dia con bastante actividad física, mental y emocional, va a facilitar una noche de descanso reparador. Pero, un agotamiento excesivo produce el efecto contrario por culpa del malestar físico. Esto se traduce en irritabilidad y dificultad para arrancar el sueño y para mantenerlo.

4. USO DE PANTALLAS ANTES DE IRSE A DORMIR (Móvil, Tablet. ordenador…)

Existen cada vez más estudios científicos, que alertan de que la iluminación artificial de las pantallas en momentos previos al sueño, provoca interrupciones en los ritmos circadianos que rigen el funcionamiento de nuestro cuerpo. Esto significa que nuestro organismo, que está acostumbrado a adaptar nuestras funciones fisiológicas a los tiempos de sueño y vigilia, ve alterado su funcionamiento por la confusión que le produce este tipo iluminación en momentos previos al sueño nocturno.

Por ello, es importante evitar el uso de pantallas de todo tipo, en las horas previas a irse a dormir. Esto es aplicable a niños y mayores. Es bueno cambiar de hábitos y por ejemplo, dejar de llevar el móvil o Tablet a la cama o a la mesilla de noche. Como para todo, el ejemplo de nuestras actuaciones, es la mayor fuente de aprendizaje para nuestros hijos.

5. BAÑO ESTIMULANTE

Hay niños para los que el baño es un momento de relax y calma, pero no es así para todos. Los baños excitantes por juegos muy activos o simplemente porque el niño no disfruta con esta actividad, dificultarán el que a continuación, se queden dormidos fácilmente.

Si no es muy aficionado al momento del baño, es mejor realizarlo a otra hora del día.

6. USO DE COLONIAS O CREMAS CON MUCHO PERFUME

Olores demasiado intensos pueden dificultar el inicio del sueño. Es muy habitual bañar a los niños de noche y a continuación echarles cremas o colonias para bebés.

Aunque el producto que usemos no parezca tener un aroma demasiado intenso, puede ser molesto para el niño, ya que solemos usar mucha cantidad en relación con su tamaño. Nosotros no solemos usar productos perfumados para dormir, pero la mayoría de los cosméticos para bebés si los tienen.

Son claros indicios de que el perfume que lleva encima el niño es excesivo, los estornudos o que se frote la naricilla poco después de haberlo utilizado. También reacciones en la piel como enrojecimiento, manchas, o granitos.

7. ¿ESTIVILL? NO, GRACIAS

A pesar de las duras críticas que muchos pediatras, matronas, neurólogos, psicólogos y otros profesionales, han hecho del método Estivill y otros similares, siguen contando con padres que lo aplican sin saber de sus efectos negativos o posibles consecuencias.

Este tipo de métodos de “aprendizaje de sueño” no enseñan a los niños a dormir seguido sin despertarse. Lo que aprenden, es a no llamarte o llorar para que acudas a su lado, porque no vale de nada. Es como si se acostumbraran, poco a poco, a la sensación de abandono (descrito así por psicólogos y psiquiatras pediátricos).

Si quieres saber más sobre las posibles consecuencias y alternativas a este tipo de métodos, te sugiero que leas el libro “Dormir sin lágrimas” de la psicóloga infantil Rosa Jové.

8. ACHICHARRARLO COMO A UN POLLO

El cuerpo cuenta con mecanismos de supervivencia. Una temperatura en nuestro entorno demasiado fría o caliente, provoca que nuestro cuerpo dispare la alarma, e interrumpa nuestro sueño. Esto está fenomenal para despertarse si hay un incendio en casa, pero puede estropear muchas noches tranquilas con bebés.

Tendemos a abrigar demasiado a los niños, y esto interfiere en su confort de día y de noche.

9. ATASCOS INTESTINALES PENDIENTES

Una causa muy frecuente de visitas nocturnas a urgencias los primeros meses de vida de los bebés, suelen ser los “atascos intestinales”. Es muy común que al hospital lleguen padres preocupados y desesperados porque a su hij@ le pasa algo y no saben que es. Describen “lloros desesperados”, bebes que se retuercen por algún dolor, irritación, despertares continuos o incapacidad para quedarse dormidos…

El problema es más simple de lo que parece, cuando nos lo explican.

Los bebés pasan una etapa en la que aún no controlan la contracción voluntaria del esfínter anal externo. Por ello, a veces cierran el esfínter sin dejar salir las heces, y pueden pasar días sin hacer caca por no relajar la zona permitiendo la salida de las mismas. El tracto final del intestino y ano están llenos, pero no hay salida hacia el exterior.

Esta situación les provoca gases y dolores abdominales (más intensos cuanto más tiempo lleven de atasco).

Habla con tu pediatra si crees que tu bebé tiene problemas de este tipo, para saber como actuar y resolver la situación antes de que empiece una noche infernal para tu hij@ y para vosotros.

 

10. EXCESO DE LÍQUIDOS

Dar mucho de beber a un bebé en las últimas horas del día y a mayores un biberón para dormirse, puede ser el principio de una noche espantosa. Es un error del que no nos damos cuenta, y que nos mete en un círculo vicioso del que es complicado salir.

Con tanto líquido el bebé tiene la vejiga muy llena y está incómodo, se despierta enfadado, y recurrimos a otro bibe para calmarlo. Esto nos vuelve a poner en el punto de partida: niño con la vejiga llena, molesto, cabreado, y encima, con más sueño.

La noche se puede convertir en un circuito sin fin, en el que repetimos el proceso una y otra vez.

Supongo que he despertado tu curiosidad por saber si alguno de estos consejos funcionan con vuestro angelito…

No prometo librarte para siempre de las noches catastróficas, pero te aseguro que puedes reducir su frecuencia.

Los males con cariño, son menos males. Intenta mantener la calma a pesar de lo desquiciante de la falta de sueño. Recuerda que ellos tampoco disfrutan en noches como estas.

Suerte pero sobretodo paciencia 😉


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Los 10 errores más frecuentes, que hacen que tu hij@ se despierte más de noche
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1 Comentario

  • Respuesta
    Mailu
    12/07/2018 at 05:59

    muy buen articulo cristina. Mi niña tiene 14 meses, y para nosotros la solución es el colecho ella se despierta unas veces mas y otras menos. Pero descansamos todos.

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