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¿Nos hemos pasado? Señales que delatan a un niño “hiper regalado”

Hoy me toca ejercer como Especialista en Salud Mental, en vez de Matrona.

A todos los padres nos hace mucha ilusión acertar en nuestra labor de Papá Noel y/o Reyes Magos. Nos engancha la inocencia, ilusión, alegría, y los recuerdos que nos despiertan los niños durante estas fechas. A veces, la decisión de cuántos regalos comprar, cuando dárselos, o qué elegir, supone un nido de conflictos en las familias. Pero este no es un problema exclusivo de la navidad. Hoy en día, los cumpleaños recuerdan a las comuniones de los de nuestra generación. Grandes fiestas que terminan con un niño en un trono, abriendo un montón de regalos sin apenas tiempo a digerirlo. ¿No os chirría un poco la conciencia al presenciar estos momentos? ¿Será bueno esto para ellos?

Hace ya unos años, que se empezó a hablar del “Síndrome del niño hiperregalado“. No se trata realmente de una enfermedad psiquiátrica, o un problema psicológico con una definición concreta. Es una manera de describir determinados rasgos y conductas negativas, que aparecen en los niños por el exceso de regalos. Supone la transformación gradual de niños felices e ilusionados, en niños permanentemente insatisfechos, caprichosos y consumistas.

¿Cómo saber si es demasiado?

Existen opiniones muy variadas  sobre el número ideal de regalos. Todos los padres solemos coincidir en que no nos gustaría pasarnos, y crear un monstruito caprichoso. Pero lo que es mucho y poco, es una impresión muy variable de unas personas a otras.

Señales de alerta que delatan a un “niño hiperregalado”

  1. Jueguetes rotos o descuidados. Progresiva indiferencia si algo se rompe accidentalmente.
  2. Sale enfadado o disgustado de una tienda si no se le compra nada. Cuanto más avanza el problema, más intensa es su reacción.
  3. Pide algunas cosas muy similares a las que ya tiene.
  4. Pierde sus cosas con facilidad en cualquier sitio.
  5. No disfruta jugando sin juguetes. Es decir, corriendo, saltando, en el parque, con otros niños… Siempre depende de tener algún objeto para divertirse.
  6. Es incapaz de ir en el coche, estar en un restaurante, o esperar una consulta, sin juguetes, pantallas o demás apoyos para distraerse. Mala tolerancia al aburrimiento o a la espera.
  7. Siempre pide lo que tienen otros niños. Más allá de la curiosidad, desea todo aquello que tienen los demás.
  8. Deja de mostrar interés por algo, en cuanto lo tiene. La satisfacción y alegría al conseguir lo que desea, desaparecen cada vez más deprisa.
  9. Reacciones desproporcionadas y pataletas, se vuelven cada vez más frecuentes.
  10. Intentan manipular a los adultos, para conseguir aquello que desean.


Es muy posible que cualquier niño, muestre al menos alguna de estas señales. Hay que tener en cuenta su edad y nivel de madurez. No debemos obsesionarnos si la conducta de nuestro hijo no coincide al 100% con lo que esperamos. Esto no significa que sea bueno ignorar conductas que consideramos negativas. Debemos entender sus reacciones dentro de un contexto y buscar una vía eficaz desde el cariño y el respeto, para enseñarles a comportarse de otra manera.

Consecuencias psicológicas del exceso de regalos

El exceso de regalos tiene consecuencias importantes a medio y largo plazo que debemos conocer:

Déficit de atención

La avalancha de paquetes, suele provocar dos reacciones igual de negativas:

  1. Niños que saltan de un juguete a otro, prestando unos segundos de atención a cada uno.
  2. Aquellos que se centran en un único regalo, ignorando todos los demás.

Estas conductas las producen el exceso de estímulos. La atención es la gasolina del aprendizaje, y creo que todos conocemos la importancia que tiene esta capacidad para su futuro.

Mala tolerancia a la frustración

Tener todo o incluso más de lo que uno desea en la etapa infantil, es algo psicológicamente muy perjudicial. Crea el falso aprendizaje de que esto será lo normal a lo largo de su vida. Enseñar a los niños valores como el esfuerzo, la paciencia, la gratitud, o la perseverancia, son los grandes regalos. Estos serán armas psicológicas para una vida larga y dura en ocasiones, que les está esperando.

Empobrecimiento de la imaginación y la creatividad

Está demostrado científicamente, que los niños con menos juguetes los usan durante más tiempo, los cuidan más y hacen el ejercicio mental de buscar nuevas vías de juego y entretenimiento con los mismos. Los niños con exceso de regalos y juguetes, hacen el camino contrario. Si esta situación se mantiene durante toda su infancia, nos encontramos con niños menos creativos e imaginativos, con peor capacidad de abstraerse o entretenerse ante la falta de estímulos externos.

Hace unos años, se filtro la información que Google, Apple y otras empresas de Silicon Valley, preguntaban en sus entrevistas de trabajo cuáles eran los juegos habituales o favoritos durante la infancia.

Dificultad en la capacidad de ahorro y gestión del dinero

Los niños que más tienen, son los que más necesitan. El exceso de regalos, favorece la creación de adultos materialistas y consumistas. Esto dificulta tomar buenas decisiones relacionadas con la administración del dinero, y es causa potencial de otros muchos problemas relacionados. A mayores se tiende a valorar las cosas por su precio, ignorando otros factores que puedan hacerlas importantes.

Dificultades en las relaciones personales

Los niños hiper regalados se van volviendo más egoístas y caprichosos con el tiempo. Los rasgos de la personalidad se arraigan en los primeros años de la vida. Los 5 primeros años, son los que forman la base. A partir de entonces, nuestra personalidad es moldeable pero no suele cambiar drásticamente. Los niños en los que estos rasgos negativos se fijan muy acusadamente, los proyectarán en su vida adulta y dificultarán sus relaciones de pareja, de amistad, o en el trabajo.

¿Y si no colaboran con nosotros en la contención del exceso de regalos?

Ya hace unos años que se habla de la regla de los 4 regalos como la opción ideal para estas fechas.

La regla de los 4 regalos

Psicólogos, pedagogos, educadores… todos coinciden que esta es la cifra ideal de regalos que debe recibir un niño y distribuidos de esta manera:

  1. Lo más deseado: su juguete favorito en ese momento.
  2. Algo que ponerse: ropa, calzado, equipación deportiva…
  3. Algo que necesite: Mochila, pinturas nuevas, material para extraescolares…
  4. Un libro.

Teoría vs Realidad

Esta regla suena perfecta pero en muchas casas, puede ser poco realista encajar esto con padres, abuelos, tíos, padrinos y amigos.

En algunas parejas, no se comparte la misma opinión en este tema. En otros casos, son las familias de ambos, las que trivializan el problema y quienes más se exceden.

¿Hasta que punto es grave el problema? ¿es necesario discutir y enfadarse con familia y amigos si no nos hacen caso? Cada casa es un mundo y hay grandes diferencias entre unos niños y otros. Como para todo, entre el blanco y el negro, hay una amplia gama de grises.

¿Qué podemos hacer en estos casos?

  • Intentar hablar con antelación con todos, para exponer con tranquilidad nuestra opinión. Puede ayudar compartir información como esta y conseguir juntos concienciarnos. Todos queremos lo mejor para ellos.
  • Compensar los excesos con educación. Preparar a nuestros hijos explicándoles que para que él reciba algo, otra persona ha tenido que gastar dinero, tiempo y esfuerzo. Los regalos no aparecen sin estos ingredientes.
  • Preparar nuestra casa con nuestros hijos. Hacer con ellos un inventario de juguetes, viendo los que usan más y como están de cuidados y ordenados.
  • No es suficiente decirles que hay niños que no tienen juguetes, tienen que creer que esa realidad existe. Es muy positivo que elijan juguetes que no usen tanto (no los rotos o ya gastados), y llevarlos con ellos a alguna ONG o campaña de recogida.
  • Pensar y hacer una carta con actitud crítica por su parte. Podemos preguntarles de aquello que quieran incluir: qué es lo que más les gusta, como creen que habría que cuidarlo, si lo ven fácil de romper o estropearse, si lo elegirían frente a otro juguete que les guste mucho y ya tengan…
  • Administrar los juguetes activos. Podemos limitar un número concreto los regalos que van a tener en la habitación. Lo mejor es que ellos mismos los elijan entre los nuevos y los viejos. Guardamos el resto, y cada cierto tiempo cambiamos los juguetes activos y los reservados.

Conclusión

El origen de este problema somos los adultos.

Que cada uno de nosotros quiera tener un paquete delante de un niño, ¿es un deseo nuestro o de ellos? En realidad es una necesidad que nosotros mismos les generamos. A todos nos encanta ver a un niño al abrir un regalo. Los niños disfrutan con muchas cosas a lo largo del día, pero nosotros como adultos, no tenemos tantos momentos de alegrías intensas, de ilusión y de grandes emociones.

Cuando les queremos tanto, regalar es un placer para nosotros superior al del niño al recibir el regalo. Pero hay que controlar estos sentimientos por su bien.

Todos deberíamos implicarnos porque algo tan bonito dure y no se contamine. Regalar menos puede ser un signo de generosidad.

Debemos de ser muy conscientes de que sus errores y actitudes indeseadas, suelen tener como origen nuestro ejemplo o nuestras decisiones educativas. No podemos culpar a un niño por ser caprichoso o consentido, si nosotros hemos facilitado que desarrolle esa conducta.

Nunca olvidemos que las personas más felices no son las que más tienen, sino las que menos necesitan.


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¿Nos hemos pasado? Señales que delatan a un niño “hiper regalado”
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4 Comentarios

  • Avatar
    Respuesta
    Ana Hernández
    05/01/2019 at 15:05

    Me ha parecido un artículo súper interesante y creo que es muy importante que nos recuerden que somos la mayor influencia en el desarrollo de nuestros hijos y que no siempre lo que hacemos es lo mejor para ellos, todos debemos aprender, gracias por tan interesantes palabras y enhorabuena por el blog

    • Cristina Valiñas Prieto
      Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      16/01/2019 at 12:12

      Muchas gracias por tu comentario Ana. Opino como tu, que debemos parar y pensar de vez en cuando la importancia de nuestras decisiones y la influencia que ejercemos sobre nuestros hijos. Espero que sigas leyendo las próximas entradas y dejando tus comentarios. Gracias otra vez por tu participación.

  • Avatar
    Respuesta
    Taisa ✿ Las Aventuras de Taisa
    15/01/2019 at 10:38

    Me ha gustado ver que no estamos “en ese punto”. 🙂 Lo único que sí le pasa a mi hijo es que le gustaría tener todo lo que ve a los amigos… pero se le suele pasar rápido.

    Y no seguimos la norma de los 4 regalos, lo que sí que intento regalarles algún libro en Navidad. Y como los regalos los van recibiendo según vamos viendo a las distintas partes de la familia, pues también suelen venir más o menos escalonados, y creo que no demasiado exagerado.
    Aunque también gusta al menos alguna vez encontrarse en Navidad un montón de regalos… 😛

    • Cristina Valiñas Prieto
      Respuesta
      Cristina Valiñas Prieto
      16/01/2019 at 12:14

      Gracias por tu comentario Taisa. La regla de los 4 regalos no tiene por qué ser la opción perfecta para todas las familias. Lo importante es ser conscientes de los efectos en los niños del exceso de regalos y esforzarnos por evitarlo.

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