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10 útiles consejos para evitar ser un imán de los virus de tus hijos

Muchos sabéis perfectamente de lo que hablo, otros aún sois potenciales víctimas futuras, pero a todos los que tenemos niños en casa, nos interesa esta información.

Al tener hijos, es común recibir advertencias apocalípticas, sobre las enfermedades que contagian los niños. La propagación imparable entre familia y amigos, y el terrible estado en el que te dejan, suelen ser descritos con todo lujo de detalles.

En mi caso, ingenua de mí, tras más de una década trabajando en distintas unidades de varios hospitales, al oír este tipo de historias, me reía pensando en lo exagerada que es la gente. Pero, ya se sabe lo que te devuelve la vida cuando escupes para arriba…

Balance a los 5 años de ser madre: 1 neumonía, varias infecciones respiratorias, he perdido la cuenta de cuantas amigdalitis, y alguna que otra gastroenteritis (una muy solidaria, la compartimos toda la familia: abuelos, tíos, primos, …).

Las probabilidades de ser víctima recurrente de tus hijos, aumentan considerablemente si van a la guardería desde pequeños. El proceso siempre es parecido:

  1. Tu hij@ enferma. Gradualmente o de golpe.
  2. Hasta que salimos de la fase de negación (“no creo que sea nada, estará cansad@”), las medidas de protección para no contagiarnos, son nulas.
  3. El peque empeora, y empezamos a intentar que no se propague el bichejo con precauciones muy básicas.
  4. Días después del comienzo del caos, y a veces cuando ellos ya empiezan a recuperarse, llega nuestro turno. En muchos casos, aún encima, con un brote bastante peor que el suyo.

Mejorar indiscutiblemente la situación, consiguiendo que tus hijos cojan menos enfermedades y que tú te contagies con mucha menos frecuencia, es sencillo si sigues los siguientes consejos:

10 MANERAS DE EVITAR COMPARTIR VIRUS Y BACTERIAS CON TUS HIJOS

  1. Cuando salen de la guardería o cole, intenta que se laven las manos en algún baño del centro antes de salir, o hacerlo en cuanto encuentres un sitio disponible. Sus manitas suelen venir a tope de microorganismos, y es muy común la costumbre de ir a recogerlos y llevarlos a merendar sin acordarnos del lavado de manos. Esto implica un montón de “bichos” que entran directos, de las manos a la boca. El lavado de manos es lo más eficaz para evitar la propagación de virus y bacterias, por lo que es bueno enseñarlos a hacerlo de manera habitual.
  2. Si pasas por casa al salir del cole o guarde, cámbiale de ropa. Lo ideal, es lavar a diario las prendas que usan. Aunque parezcan venir sin manchas, suelen estar cargadas de invitados indeseados.
  3. No termines su comida. Estás comprando papeletas para convertirte en el “gord@ de la pena”, comúnmente conocido por comerse todo lo que sus hijos dejan en el plato, y de postre su propia comida. Por si esto no fuera lo suficientemente malo, la saliva que te dejan de regalo en los trozos de comida, en la última cucharada de yogur, o en el trago final de la leche que abandonan porque tiene migas, es una vía perfecta de contagio. Hazte un favor, y tira las sobras que no puedas guardar para su siguiente comida.
  4. Evita las comprobaciones que impliquen usar el mismo cubierto. Probar la comida de tus hijos, después de que ellos ya hayan empezado a picotearla, es una mala idea. Esto es igual al contrario. Soplarles en la cuchara cuando está muy caliente la comida, estando nosotros enfermos, es el camino directo para compartirlo con ellos.
  5. Enseña a tus hijos a taparse al estornudar o toser. Parece obvio, pero muchas veces nos olvidamos. Un estornudo de elefante sin taparse en adultos, nos parece de todo, menos gracioso. Esa misma situación, en niños no está tan mal vista, y a veces incluso nos hace gracia. Evita reírte (si puedes) y enséñale a cubrirse. Si no les da tiempo a sacar un pañuelo, recomiéndales que tosan o estornuden hacia la ropa, en la cara interna del codo. Los estudios afirman que virus y bacterias, duran mucho menos tiempo vivos en tejidos, que en la piel humana y encima haciéndolo de esta manera, evitamos las manos, que son el principal vehículo transportador de estos microorganismos. Procura lavarte las manos después de sonarles los mocos.
  6. Erradica la costumbre de chupar cucharas o chupetes que caen al suelo por accidente. Todos adoramos a nuestros hijos y daríamos la vida por ellos, pero, ¿es realmente necesario hacer esto?. Merece la pena dejar al peque sin chupete un rato o pedir una cucharilla en una cafetería. No lo estamos limpiando suficientemente con nuestra saliva, les podemos transmitir sin saberlo el Estreptococo Mutans (causante de la caries dental) u otras muchas infecciones, y podemos coger nosotros mismos alguna enfermedad que estén incubando y que aún no haya dado la cara.
  7. No más besos en la boca, por favor. Es muy común hoy en día, ver a madres y padres dar tiernos besos en los labios a sus hijos. Más de un famoso ha compartido fotos de este tipo en las redes sociales. Esta costumbre es un problema, ya que facilita enormemente el contagio de infecciones locales de la boca, así como todo tipo de enfermedades transmisibles por la saliva o vía aérea. Es una pena, pero por ellos y por nosotros, mejor cambia la costumbre por los tradicionales besos en la mejilla, frente…
  8. Acostumbra a tus hijos a lavarse los dientes después de cada comida, a no intercambiarse los cepillos y procurar limpiarlos de restos después de su uso.
  9. Si son varios hermanos, lleva botellas de agua para cada uno cuando salgáis a la calle. Intenta que identifiquen la de cada uno para que no se las intercambien, y evita la tentación de compartirlas tú con ellos.
  10. Si comiendo en familia, quieren probar algo de tu plato, anímales a que usen su propio cubierto.

Ahora viene lo más difícil, que es intentar cumplir esta serie de normas a diario.

Es muy habitual no ver los riesgos de las cosas hasta que los problemas ya han llegado. Intenta concienciarte de manera rutinaria y no solo cuando ves a tus hijos enfermos. Te quitarás de encima muchas de las enfermedades que cogemos de manera repetitiva.

Tendemos a pensar, que es inevitable contagiarse porque a todos los padres nos pasa y porque al cuidarles es muy difícil escapar ileso, pero no es cierto. Si tienes cuidado no solo mejorará tu salud, sino que le enseñarás con tu ejemplo, muy buenos hábitos a tu hij@ para el presente y para el futuro.

 


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